jueves, 13 de septiembre de 2012

El deseo de ser piel roja...

Si uno pudiera ser piel roja, siempre alerta, cabalgando sobre un caballo a todo galope, con el cuerpo inclinado y suspendido por el viento, constantemente sacudido sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas, pues no harían falta espuelas, hasta arrojar las riendas, pues no harían falta riendas, y apenas viera ante sí que el paisaje era una pradera llana, ya sin el cuello y sin la cabeza del caballo...
(En esta montura se resumen las llanuras anteriores y las islas y las búsquedas que siguen y algunas cosas secretas que se hacen por la noche en la pared. Kafka está triste, pero cabalga...)
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