jueves, 18 de octubre de 2012

Habitarás mi silencio

A veces
gritar es acariciarte los muslos, o torpemente
girar con el escualo de tu sueño aterido

Tropezar en la blancura,
sumir la negra boca en tu pelo y sentir
hambre en las raíces

A veces aullar es amarte,
jugar a los dados con un lobo, otear
en el aire arrasado las naves
de la sangre. Creí que te besaba
cuando la hoz solar me cercenó los labios.


(Imagino a Jorge Reichmann en un estupor creativo, asignando etiquetas a su asombro, en un cuarto en el que un cuerpo, o dos... Lo leí como poeta filósofo, o como poeta que señalaba con el dedo, pero me quedo con ese cuarto suyo, en el que él espera a que llegue la noche. Sigo bebiendo...)
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