lunes, 19 de noviembre de 2012

Las escenas son sencillas

A)

La primera es donde él la toma por sorpresa/ besando el pliegue que
sostiene las compras del hipermercado/ y ella bala como un bebé
de cientoveinteaños/ y comentan la segunda escena donde irán a encadenarse
con anillos calados/ él insiste en pararse justo al medio/ donde una rejilla
los sostiene de una vereda perforada hasta el abismo/ y olvidar hasta
más tarde que sobre sus techos explotará napalm con hijos/ ella dice
camina cariño de una vez por todas/ y pasan más de setenta-y-siete-
meses-setenta-días-setenta-y-siete-horas/ él repite oculto por
tercera vez la primera escena/
mientras ella
lo espera
con pescado.

B)

La otra escena es más sencilla: ella baja las escaleras a topetones/ él la busca
cegado por el té hirviendo/ rociado antes por ella en la cara/ el lugar
donde se ha encajado la puerta/ para apresarla/los gritos se inclinan
hacia el oído feroz del vecindario/ él confunde la de salida por la del baño/ ella
queda inmóvil esperando un brazo/ él se golpea la frente con la loza/
se desparrama/ un auto frena y ennegrece parte de su acera/ ella
recibe un aire mecido por dos tepas/ él se ahoga en su sangre que
busca un hueco/
ella se abriga calle abajo.

C)

La última escena es donde ella le toma por sorpresa/ besando el pliegue
de las compras del hipermercado/ y él no escribe absolutamente nada
y cocina y sacude y riega todo el año/ y ella ordena cosas fritas/
que a él
le dan alergias.

(Enterrado en la arena rabdomante fallido encontré a Yanko González, apenas esta mañana antes del segundo café y qué misterio revelado y qué propuesta devastadora y tanto que leer todavía. Sigo sin pulso...)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...