martes, 29 de enero de 2013

Lenguaje

Tanta confusión de las palabras,
tanta Torre de Babel y tanto grito
perdido, en medio de la plaza
o a oscuras en la casa a medianoche.
Tantas cosas que se dicen desdiciendo
repetidas, infinitamente, siempre
o nunca, para entonces, ad aeternum,
vacío de la voz y la grafía.
No me sirve este lenguaje mutilado:
.
Sólo el gesto, la tibieza, algún abrazo.
La Babel de Bruegel, por si las moscas

(En Los cantos de la Sibila, 2009; Andrés Morales como cualquier otro excavador como un arquitecto jodido por falta de materiales, la cuestión es que no se llega porque las perras muerden y delimitan y no dejan que la mano sea mano solamente imagen de la mano, en fin, el puente colgado de un solo lado. Sigo cáscaras de mandarina, noches en el sofá...)
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