jueves, 4 de abril de 2013

El tigre

Soy el tigre.
Te acecho entre las hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.

El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.

Desnuda te sumerges.
Espero.

Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.

Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.

El Tigre de Franz Marc

Y me quedo velando
por años en la selva
tus huesos, tu ceniza,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil en la lluvia,
centinela implacable
de mi amor asesino.

(Muchos días sin volver, y volver es hoy Neruda asalvajado y solo. Volver es volver a la tierra de sombras verdes, empaparse bajo las copas densas. Volver es huir de la muerte hambrienta y de sus pasos de uñas, y trepar al margen de los ríos, y buscar en las aves el dibujo de la caza. Volver es el paseo inapropiado bajo las ramas abandonadas, y mirar los claros titilantes de la noche, y escuchar las voces contra el fuego, y afilar los ojos amarillos. Sigo rugiendo...)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...