viernes, 12 de julio de 2013

El canto de Caín

A través de la ventana escucho un canto profundo y desgarrador: seguramente mi hermano Caín está cerca.
Yo quisiera cantar como él, pero el extraño Señor del Paraíso sólo puso oraciones en mi lengua,
y el humo de los sacrificios de Abel el escogido sube derecho al cielo,
aunque la ofrenda sea de cabritos muertos por la luna o de frutos mordidos por la nieve.
Mi hermano Caín me escribió una carta en donde habla de la dulce lengua de la serpiente en el fondo de su garganta,
pero el guardián de las llaves de la escalera secreta permanece a discreción día y noche junto a la reja,
y estoy rodeado de querubines y serpientes.
Mi hermano Caín, perfumado con humo de locomotora, me llama a través de la noche,
mientras al fondo del paraíso se alza una gran luna roja y peluda.
El día del fin del mundo yo quiero resucitar en bicicleta, con mis jeans y mi chaqueta de asaltos.
Desenrollaré mi navaja automática para ocultar mi timidez, y con mi actitud característica me le pondré de pechos a la tarde.
Y si no pasa nada me asaltaré yo mismo en cualquier calle, pues no puedo vivir de otra manera.
Después me echaré como una gran oreja debajo del cielo estrellado para oír blasfemar a Dios.
Y esperaré que al amanecer una gota de rocío venga a hacerme el amor.
El Kain de Wilhelm Gross

jueves, 11 de julio de 2013

Cisnes de Rauquemo

Buscábamos hierbas medicinales en la pampa
(limpiaplata y poleo, yerbabuena y llantén).
El sol era violeta, se escarchaban los pastos.
Bajaba el Rahue oscuro, ya sin lumbre de peces.

Oímos mugir vacas perdidas en la Vega,
y el ruido de un tractor camino a Cancha Larga.
Llegamos hasta el río y pedimos balseo,
un bote se acercó silencioso a nosotros.

Nos hablaron bajito y nos dieron garrotes,
y unos tragos de pisco para aguantar el frío.
Nadamos muy ligero para no acalambrarnos.
La neblina cerraba la vista de la orilla.

En medio del junquillo dos cuerpos de agua dulce,
blancos como dos lunas en la noche del agua,
doblaron sus dos cuellos de limpia plata rotos,
esquivando sin fuerza los golpes y el torrente.

Cada uno tomó un ave de la cola o las patas
y remontó hacia el bote oculto entre los árboles.
Los hombres encendieron sus linternas de caza
y arrojaron en saco las presas malheridas.


miércoles, 10 de julio de 2013

Marea de los tiempos

Frente al mar,
mi deseo es múltiple;
cimbran en la osamenta
nostalgias de navegante,
memoria ilustrada de sirenas y tritones,
de bajeles
y puertos de palos;
es el reencuentro de la piel y la sal,
que renueva el pasado remoto
de donde se desprendió
la criatura que solía
justificarnos.

Es múltiple y desbordante
este deseo de mar,
no cesa de buscarme,
de situarme en sus orillas,
como náufrago desesperado,
como el atleta lleno de esperanzas,
como pescador en batalla,
las huellas del mismo pie,
la misma boca reseca.
Fuente: Wikipedia

lunes, 8 de julio de 2013

Ánima

Me siento alarmado, la mano al costado, un objeto rapaz (verdinegro)
señala el camino del orín, no sé si en el reflejo de la ventana o en el vientre: la noche está oscura, confundo significados, puedo repetir en voz baja algunas palabras (zarco) (epístola) se me revelan anversos, y el blanco hospitalario de los cuartos de baño alicatados me revela sus metales inoxidables, espejos ovalados (no quepo) la barba en su segundo día (carmelita) hálito, algunas pomadas, el hamamelis, agua boricada (amdre) una playa, golondrinos (frotar) las axilas: alarma el color vino, el tiro del pantalón que parece buscar (rebuscar) el subsuelo, gabardina o casimir, mezclilla o dril, oruga no, verme tampoco, no es gusano de muerte o de seda, hoyo fijo, pantalón a todas luces, trabillas, portañuela, y a tu oficio: alarma del aire ennegrecido en la oscuridad total de esta noche, lo veo rebrillar buscando riberas, pétalos oscurecidos por el lustre amarillento de la luna requemada por luces de neón, alarma verdadera la luz fría (externa) de la luna (me refiero a esta noche: ninguna otra): nada impide la oscuridad, nadie identifica el color vino en cuanto color vino ni la potencia en los tobillos de mi madre plantada de piernas abiertas en la arena de una playa (Guanabo) en las afueras (1948) de La Habana, nada más necesario que ella, afincada, una torunda de algodón en rama, tiene dimensión, fronda, arboleda, la empuña, me frota las axilas, coloca un emplasto, estoy limpio, estaré curado, buen puerto, a buen recaudo: no temo.
Fuente: Wikipedia
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...