miércoles, 16 de octubre de 2013

Dafne

A Hugo Padeletti

Ser verde en el invierno,
ser brisa y ser azul,
deprisa:
que padre río me transforme en árbol.

Debo espejar lo eterno en el instante
del brillo,
ser la cava del grillo:
que padre río me transforme en árbol.

Entre las hojas el trueno al sol murmura;
yo huyo en la espesura.

No quiero ser la cosa
que un dios rapta y destroza
y durar como resto:
dadme al pesto.

Que padre río me transforme en árbol.

Sólo existir apenas,
floral, obscena sombra de la gloria
en una vana frente. No la afrenta
de Apolo.

Prefiero vegetar, vegetalmente.
Que sea sueño toda mi memoria.
Paisaje de Alfred Henry Maurer

(Beatriz Vignoli me llama como me llamó Piñeira en su momento, gente hecha de tierra que no teme ser fango ni huye de los gusanos o de la lluvia. Reconfortan igual que otros habitantes del bosque de Walden: de manera definitiva. Sigo incendios...)
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