miércoles, 15 de enero de 2014

Poesía vertical III

A veces comprendemos algo
entre la noche y la noche.
Nos vemos de pronto parados debajo de una torre
tan fina como el signo del adiós
y nos pesa sobre todo desconocer si lo que no sabemos
es adónde ir o adónde regresar.
Nos duele la forma más íntima del tiempo:
el secreto de no amar lo que amamos.

Una oscura prisa,
un contagio de ala
nos alumbra una ausencia desmedidamente nuestra.
Comprendemos entonces
que hay sitios sin luz, ni oscuridad, ni meditaciones,
espacios libres
donde podríamos no estar ausentes.
Fuente: Roland Berger

(En esa fina línea insuficiente navega Juarroz, con los ojos hambrientos, con unas ganas tremendas de enseñar al visitante lo que se ve desde lo oscuro. No escuché, qué extravagancia, hasta que me condenaron a su mismo exilio. Se está bien aquí, no te preocupes. Charlamos las noches, aunque a veces no hay estrellas. Sigo escamas...)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...