lunes, 17 de febrero de 2014

Sabotaje

dentro mío alguien solloza y no sé quién es,
quizá fuera yo mismo perdido hace tiempo
y no pude salir encerrado como un niño
cuyos padres fueron a dar sangre
a un almacén, un usurero, un hospital
y nunca regresaron. Pudiera ser
también que un extraño entró por ósmosis,
la cosa es que el sujeto llora sin parar
como si muchos difuntos lo rodearan.
No doy más, hoy día me abro con las uñas
para verle la cara y expulsarlo de una vez
y no me importa que no tenga donde ir.
Estamos en guerra, carajo, aquí no llora nadie.

(Es posible que la casualidad nos ponga a todos delante del mismo espejo. Cada uno ve reflejos distintos, y yo encuentro algo de demonio en este sabotaje. Julio Huasi mira con ojos tristes, aunque leemos también las semillas en sus labios. Es mi primer contacto con este cóndor, sigo su estela...)
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